El periódico EL MUNDO informó el pasado 20 de junio sobre una lluvia de decenas de ranas caídas del cielo en la localidad húngara de Rakoczifalva, ubicada a 100 kilómetros al este de Budapest. Hecho atípico que ya había sucedido en las afueras de Elche en 1978.
En el mes de agosto de 2008 se reportó lluvia de sangre en el departamento del Chocó fenómeno precedido en 2007 por lluvias de arañas en Salta (Argentina) y en El Rebolledo, Alicante (España).
Este fenómeno meteorológico extraordinario consiste en la caída del cielo de numerosos animales, frecuentemente de una sola especie. Constituye una precipitación atípica que puede o no estar acompañada de lluvia. Ha ocurrido en muchas regiones a lo largo de la historia y ha sido origen de muchas leyendas y polémicas. La mayoría de las veces son lluvias compuestas por peces o ranas aunque hay historias que mencionan algunas especies de pájaros. En ocasiones la lluvia es tan violenta que los animales terminan destrozados en el suelo. El intervalo transcurrido entre el despegue y el retorno al suelo debe ser relativamente breve porque a veces los animales sobreviven al golpe, sobre todo los peces. Han caído animales atrapados dentro de bloques de hielo demostrando así que antes de caer su altura era muy elevada, donde la temperatura ambiente era inferior a 0 grados centígrados. Un grabado de 1555 representaba una lluvia de peces, como también una caricatura inglesa del Siglo XIX se refirió a lluvia de perros y gatos.
En la Biblia se cuenta como Josué y su ejército fueron auxiliados por una lluvia de piedras que cae sobre el ejército amorita y evoca otras intervenciones celestiales de este tipo como la aparición de ranas en una de las 10 plagas de Egipto.
Cuando se forman nubes cumulonimbos algunos animales como ranas, arañas o peces pueden ser elevados y posteriormente se descargan en forma de lluvias y tempestades. Los aires calientes ascienden y con ellos algunos objetos como pequeñas plantas o animales pueden ser elevados.
En el caso de la localidad húngara de extraño nombre, los fuertes temporales producidos en el país en las últimas semanas tal vez propiciaron el fenómeno. Hay quienes explican tales eventos asegurando que los animales son transportados por la fuerza de los tornados. Expresiones en otros idiomas retoman el asunto como algo normal: “llueven perros y gatos” dicen en inglés; “llueve a cántaros” en español; “llueven cachorros” en alemán; “llueven ranas” en polaco.
Se dan explicaciones científicas, explicaciones antiguas, explicaciones alternativas como la de ser hechos paranormales, la de los ovnis, las sobrenaturales, especulativas como la teletransportación. Existe documentación en el cine y en la literatura como en El capitán Pánfilo de Alexandre Dumas: “…esta ciudad había sido el teatro de un fenómeno singular: una lluvia de sapos había caído acompañada de truenos y relámpagos, en tal cantidad que las calles de la ciudad y los techos de las casas habían quedado cubiertos”.
La Biblioteca Pública de Nueva York conserva más de 60 mil fichas redactadas por el periodista Charles Hoy Fort quien consagró su vida a los fenómenos inexplicados, de las cuales gran parte se refieren a casos de lluvias de animales. En su archivo figuran lluvias de peces, de ranas, de carne, de trozos de algodón, de lodo, de arena… de sangre. |