EL MUNDO 12 de Abril de 2011
En los últimos años ha crecido el uso de primates no humanos en la investigación biomédica.
Estas investigaciones se iniciaron en el decenio de 1920, con los estudios del virus de la fiebre amarilla en Brasil y en el Laboratorio Gorgas de Panamá.
Dato significativo de lo que esto envuelve es que entre 1966 y 1973, se reportó un total de 200.000 especímenes exportados desde Colombia para investigaciones biomédicas. En los años siguientes los reportes son muy fragmentarios y coinciden con las legislaciones restrictivas para tales exportaciones en la mayoría de los países suramericanos con excepción de unos cuantos que mantienen convenios de transferencias e investigación con instituciones internacionales. Esta situación ha tenido un especial impacto en la depredación de algunas especies. Lo cual precisamente propició planes de cría en cautiverio, más que para conservación, para proveer los requerimientos de utilización.
Varias especies de primates neotropicales son utilizados en investigaciones biomédicas tales como la arteroesclerosis, en geriatría, comportamiento, demencia presenil, encefalopatías subagudas, fiebre amarilla, hepatitis vírica, leishmaniasis, micobacterias, reproducción, sarcomas y linfomas, sida y malaria.
Aquí precisamente se sabe que Corpoamazonia le otorgó a la fundación dirigida por Manuel Elkin Patarroyo un permiso para cazar anualmente 800 micos para realizar sus investigaciones. Y lleva más de 30 años con su obsesión sobre las vacunas sintéticas. No sabemos desde cuándo cuenta con dicho permiso. Lo que si se sabe públicamente es sobre la utilización de micos para sus trabajos investigativos y además sobre la depredación causada por la comercialización de estos animales. La deforestación de la selva amazónica es muestra fehaciente de la depredación propiciada entre la comunidad que tala el bosque 30 metros a la redonda de donde se refugian las presas para poderlas capturar al ser derribado el árbol. Existen filmaciones que muestran como los nativos matan a machetazos a las madres para arrancarles la cría. En la madrugada son llevados hasta Leticia.
No están olvidadas las revelaciones hechas por la revista Cambio (No.751 de noviembre de 2007) por el tráfico ilegal de especies para su centro de Leticia. Reveladoras fotografías de animales capturados, encerrados, transportados, provenientes de Brasil, Perú y Colombia, vendidos por exiguos precios ($50.000).
“Casi el 100% del genotipo de los Aotus y del ser humano es igual. Una condición inherente de los Aotus nancymae es su resistencia a la malaria. Por eso el doctor Patarroyo les saca el brazo y los infecta con malaria para determinar si la vacuna es o no efectiva. Deben exigirle a Patarroyo un comportamiento más ético’. (Marta Bueno, Departamento de Biología de la Universidad Nacional). En este punto la ética no debe referirse únicamente al hombre, sino que debe ampliar su consideración al conjunto de la bioesfera, es decir a cualquier intervención del hombre sobre la vida en general. Mala referencia para las nuevas generaciones.




