EL MUNDO, martes 21 de mayo de 2013
Aníbal Vallejo Rendón
Ha sido evidente el conflicto suscitado por el uso de primates no humanos como modelos para realizar investigaciones científicas. Convertidos en medio esencial para conocer numerosas enfermedades durante años han llevado a los investigadores a propugnar por el suministro constante de estas especies llegando a proponer en foros internacionales que los países de América Latina aúnen sus esfuerzos para lograr que los centros de primates no humanos se establezcan cerca del hábitat natural de estos animales.
Las similitudes anatómicas, bioquímicas y del comportamiento de los primates con respecto al hombre los coloca en un lugar especial. Tan especial que han entrado en el largo listado de lo que ahora llaman “modelos animales”. En el mundo de habla inglesa el termino cobayo o “conejillo de indias” se ha utilizado para connotar “sujeto experimental”. Ahora los primates han sido acorralados en poblaciones remanentes limitadas a pequeñas zonas aisladas. Diezmados por la destrucción de sus hábitats naturales, la caza para el consumo humano, para su comercialización y la experimentación, hicieron que se controlara su exportación. Primero fue la India y luego fueron Brasil, Perú y Colombia. Si bien se habla de disponer de animales modelo con calidad controlada, no niegan la necesidad de contar también con animales capturados en su estado salvaje. Los organismos de salud internacionales solicitan la cooperación entre países para garantizar el suministro de especímenes así como la reproducción en cautiverio para abastecer sus fines.
Es importante que los jóvenes recapaciten sobre lo que implica la desmedida utilización de los animales como modelos en la rápida evolución de la llamada investigación biomédica a costa del creciente uso de los primates no humanos.
La primatóloga Jane Goodall en su libro Gracias a la vida narra. “Conocí a Jojo, un macho ya plenamente adulto, en 1988. Había pasado por lo menos 10 años en una típica jaula de laboratorio, de 1 ½ metros de ancho por 2 metros de alto. Estaba en unas instalaciones propiedad de la Universidad de Nueva York… El y otros muchos de los 300 chimpancés que allí había, pagaban por su manutención: prestaban su cuerpo a las compañías farmacéuticas para que estas pudieran experimentar drogas o vacunas…”. Luego describe hileras de jaulas en una tétrica habitación subterránea de luz mortecina.: “me arrodillé frente a Jojo y él alargó la mano cuanto pudo entre los gruesos barrotes… estaba rodeado por los cuatro lados… no tenía ninguna oportunidad de establecer contacto con otros de su clase. Le miré a los ojos. En ellos no había odio, sólo un poco de gratitud porque me había parado a hablar con él, ayudándole a romper la terrible y mortal monotonía… Estiró el brazo entre los barrotes y me tocó la mejilla llena de lágrimas…”. El animal de laboratorio es un monstruo creado por los experimentadores. Física y mentalmente tiene muy poco en común con un animal normal y con el hombre.
Aníbal Vallejo Rendón
EL MUNDO, martes 7 de mayo de 2013
El día 25 de abril ha sido señalado para recordar esas víctimas de la experimentación que ahora llaman modelos animales para lo cual la organización Anima Naturalis convocó a debatir el tema en la biblioteca de EPM. Oportunidad para ubicar entre nosotros esa historia que es bastante larga. En este intrincado campo, como lo anotó el doctor Pierre Bosquet “la investigación está estrictamente subordinada a un beneficio comercial inmediato. Actualmente la enfermedad es una de las mayores fuentes de beneficios para la industria farmacéutica, y los doctores son los intermediarios complacientes de dichos beneficios”.
¿De cuáles animales estamos hablando? ¿Cómo hacer para que sean homogéneos como reactivos biológicos? Lo cual nos hace entrar a ese otro mundo para evitar que los microorganismos puedan interferir la respuesta experimental. Según la flora microbiana, según su consanguinidad. Se habla de cepas patológicas, cepas de animales que han desarrollado en forma espontánea o provocada determinada patología que les hacen aprovechables para estudios muy concretos. Como el ratón desnudo, el diabético, las ratas hipertensas, sin pelo, obesas. Modelos provocados que han sufrido la extirpación de glándulas o tejidos. Ratas hipofisectomizadas, tiroidectomizadas, suprarrenalectomizadas, ovariectomizadas… así con los ratones, con los cobayos, con los animales sobrealimentados, inoculados con gérmenes… Aparece entonces un pretendido cuidado meticuloso que quiere aparentar lo que ahora llaman bienestar animal como si fuera una generosidad de parte de los investigadores, en la manipulación, vigilancia del estado de salud, diagnosticando sus posibles enfermedades, tratándolas, eliminándolas, para no afectar los resultados hasta el punto de eliminar también sus modelos antes que dejar alterar los resultados esperados.
No podemos desconocer que en todo este proceso se presentan enfermedades por la misma situación de indefensión en que son colocados los animales. Me voy a referir a las que los pueden afectar por débiles, malnutridos, viejos y sobre todo por estar estabulados como dicen. Las infecciosas inespecíficas que pueden sufrir todos los animales del estabulario. Las traumáticas por autoagresiones carenciales. Las psicosomáticas por el estrés (ulceraciones gástricas). Las alteraciones de salud que pueden llevar al sacrificio. Las de mayor costo o difícil obtención por el tratamiento. Y es que al elegir el modelo los investigadores proponen el criterio económico: “por un obvio ahorro de recursos, entre varias especies animales donde podamos realizar nuestro estudio, se debería elegir la de más bajo coste económico”. Incluso hablan (criterio de infraestructura) “estabular los animales con los mínimos requerimientos de confort…”. Reconocen que en el transporte de los animales “en la mayoría de los casos supone sufrimiento en mayor o menor grado…”. Como también reconocen que hay que sacrificar animales por razones estéticas y humanitarias cuando quedan seriamente mutilados o con detrimento de sus funciones vitales. O sacrificarlos por razones económicas cuando la población del animalario aumenta por encima de la capacidad de estabulación.
Si la comunidad conociera algo de este mundo de la ciencia, de los recursos que ella requiere, de lo que se le hace a los animales en ese ámbito cerrado, se pronunciaría de la misma manera como rechaza otras violencias visibles en los animales cercanos. No es cuestión de ciencia sino de conciencia.
www.elmundo.com.co
EL MUNDO, Martes 23 de abril de 2013
Aníbal Vallejo Rendón.
De los perros mordedores tratados en columna anterior pasamos a los llamados accidentes rábicos. Clasificados estos en la literatura veterinaria como toda consulta originada por la mordedura, arañazo o contacto a través de mucosas intactas o soluciones de continuidad en la piel, con saliva o material de necropsia, provenientes de una persona o de un animal de los que pueden transmitir la rabia, en circunstancias sospechosas y en un área enzoótica de rabia.
Abril 21 de 1950. La Sociedad Protectora de Animales se dirige al Jefe de Ingeniería Sanitaria de la ciudad para dar traslado de una queja recibida por la presencia de un perro bravo en Robledo barrio Palenque (carrera 88) el cual permanece suelto, mordiendo a cuanto niño pasa por ese lugar, siendo algunas veces agujado por los mismos moradores de la casa. Con identificación del propietario, de la residencia y de los nombres de los padres de los niños mordidos para las acciones legales correspondientes. Pequeñas situaciones, aparentemente de carácter doméstico, que ocupaban diariamente la atención de la entidad en una época donde los brotes de hidrofobia atemorizaban a la comunidad y a las autoridades de higiene. La búsqueda llevaba a los funcionarios de La Protectora hasta otros municipios, para ubicar los perros mordedores y hacer los seguimientos rutinarios para el control de la rabia y los tratamientos que fueran requeridos. Las estadísticas son muy necesarias, como pueden ser muy peligrosas. Veamos unas referencias correspondientes al departamento de Antioquia. Año 1980, población canina 352.394, casos de rabia canina 22, de rabia humana 2, con 3.523.937 habitantes. Año 1988, población canina 406.688, casos de rabia canina 8, de rabia humana 1, con 4.066.876 habitantes. Duros años los que le tocó enfrentar a la entidad ante el temor que la rabia causaba.
El Servicio Seccional de Salud de Antioquia implementó a partir de 1980 el programa de control de la rabia, lo cual había estado por mucho tiempo a cargo de La Protectora. Por esos datos estadísticos sabemos que la población predominante afectada es el sexo masculino, entre los 5 y 14 años, precisamente por la proximidad de los niños con los perros y gatos como mascotas. Años atrás no se notificaban los accidentes, hubo prevalencia en zonas como Magdalena Medio por vecindad con los departamentos de Santander y Boyacá, áreas altamente enzoóticas de rabia canina. Predominante en las zonas urbanas, por mayor información sanitaria y mayores facilidades para la notificación y porque la distribución poblacional en Colombia representa mayor número de habitantes en las ciudades. El más alto número de causantes son los perros por su estrecha relación con las personas. Así como en las zonas rurales son los gatos por su escaso contacto con los humanos. En los accidentes rábicos predominan los machos ya que estos son preferidos por sobre las hembras como animales de compañía. Un alto índice de sacrificio de las hembras recién nacidas, mayor oportunidad de los machos al acceso a las vías públicas en donde se producen la mayoría de los casos (a las hembras las confinan para evitar su apareamiento). Los perros mayores de un año son los más mordedores por el marcado cambio en su comportamiento, pasando de la mansedumbre a la agresividad en los adultos. Los mayores riesgos de mordeduras están localizados en cara, cabeza y cuello, precisamente por ser ataques a menores. Por norma preventiva no toque al perro desconocido al cual se acerca sin mediar la comunicación.
www.elmundo.com.co
EL MUNDO, Martes 9 de Abril de 2013
Por Anibal Vallejo R
En las relaciones humanas a través de las leyes se busca la consolidación de la justicia y estas ayudan a refrenar los instintos primarios de las personas para lograr precisamente que se imparta justicia en lugar de obtener venganza. Cuando de animales se trata, en este caso de los domésticos, el menor rasguño o un mordisco inoportuno hacen clamar por la eutanasia sin que medie reflexión alguna sobre las causas o las formas de evitar que estas situaciones se presenten. El reciente artículo de la columnista vecina en el periódico EL MUNDO (1º de abril de 2013), Mariluz Uribe de Holguín, Dos para llorar, tres parar reír…convoca a pensar en ese fantasma denominado animales mordedores. Que tristemente ha llevado a la muerte a miles de perros, sobre todo aquellos que no tienen dueño. Con $20 el Inspector de Permanencia conminaba en 1957 a un señor Pablo de Jesús “para que en lo sucesivo se abstenga de dar perjuicio con un perro lobo el cual deja en la vía pública mordiendo a las personas y a otros animales, según informes de este despacho”. El despacho era la Sociedad Protectora de Animales que ejercía un estricto control que la llevaba incluso a buscar en remotos lugares a los perros mordedores. Algunos eran encontrados. Pero otros… “esta oficina hizo todo lo que estaba a nuestro alcance para dar con el paradero del verdadero perro que mordió al menor, todo fue inútil, pues ni averiguando de puerta en puerta en el sector fue posible obtener información satisfactoria. Se llegó al caso de que en una casa el menor reconoció a un perro como el que lo mordió, pero la señorita que lo tenía dijo que ese no era el animal que únicamente era muy parecido y manifestó que precisamente a la hora de ocurrir el suceso, ella estaba viendo entrar a los ciclistas de la doble a La Pintada y el perro había quedado encerrado en la casa. Parece pues, que el animal era callejero y no de ese sector…”
Se lograba identificar dueños y lugares de residencia en registros con nombres extraños, compartidos entre propietarios, mordidos y animales: Eloín Guayales, Dioselina Infantivo, Felizardo Barrera, Lucinia de Luna, Angel Mayane, Abacu Vásquez, Sua Sua Melquicedec. Los que parece agujaron a los perros Porpispo, Cafir, Darcel, Marvy, Fifí, Boliche, Rinamar, La Parrana, Tarrao, Trosky, para que mordieran en lugares como la esquina El Pecado, en Barrios Unidos, Hoyo de Doña Rafaela, Rancholargo, esquina del Desarenadero, el Alto del Caballo, el Callejón del Manjurrio. El reporte al Jefe de Epidemiología correspondiente al año 1962 se refiere a 512 perros vacunados contra la hidrofobia, 229 quejas recibidas por mordeduras de perros, 5 quejas por mordeduras de perros desconocidos, 324 citas y visitas efectuadas a residencias de propietarios de perros causantes de mordeduras y otros perjuicios, 242 perros puestos en observación en poder de sus dueños pero con las instrucciones del caso, 7 cabezas cortadas a perros muertos sospechosos y enviadas para laboratorio, 8 perros enviados directamente para ser observados en el Coso, con cero resultados positivos, ningún perro ni otro animal sacrificado por hidrofobia.
No desvirtuamos la importancia que puede revestir el ser víctima de una mordedura, ni de subestimar lo traumático que puede resultar para una persona el hecho de ser atacado por un animal. Hay que asignarle al problema la magnitud real que le corresponde en cuanto a su incidencia en la población general. Pero en otra columna será.
www.elmundo.com.co
Aníbal Vallejo Rendón
EL MUNDO, martes 26 de Marzo de 2013
La imagen del nuevo Papa Francisco con el ciego y su perro lazarillo que le pidió la bendición y su respuesta de también bendecir al animal abre una nueva expectativa del papel que debe asumir la iglesia para no seguir abusando de ellos. Una Iglesia que hace alrededor de un siglo consideraba normal celebrar el día de todos los santos en Italia quemando barriles llenos de gatos vivos en las plazas públicas, y que continúa celebrando eventos tan crueles en España como el salto de la cabra en Manganeses de La Polvorosa desde el campanario de las capillas, entre muchos otros, nos pone a pensar que si ese diablo que tanto combate existe, no es entre los animales donde puede ser encontrado. Nos estamos refiriendo a la misma Iglesia que en 1567 prohibió las corridas de toros (Papa San Pío V) y que sin embargo en 1972 rompió dicha tradición humanitaria cuando el Papa Pablo VI recibió y bendijo a una delegación de toreros españoles. El mismo Papa que años atrás apoyó la vivisección. Llegará el día en que de la misma manera que se retractó de su opinión sobre el movimiento de la tierra, tendrá que hacerlo de su posición asumida sobre los animales.
Hans Ruesch, políglota napolitano fallecido en 2007 autor del libro Matanza de inocentes (los animales en la investigación médica), la obra más completa en español sobre lo que llamó el fraude científico, aborda el tema de la religión argumentando que Santo Tomás de Aquino cuyas enseñanzas antropocéntricas favorecieron la vanidad humana y ayudaron a justificar
Las peores crueldades contra los animales, proporcionó una base doctrinal para el odio que la iglesia sentía por los animales, y también para ridiculizar las demandas que realizó San Francisco de Asís, que afirmaba que los animales son dignos del respeto y del amor del hombre. En el periodo de mayor oscurantismo de la historia el Santo ya había descubierto que los animales están más cerca del hombre en el aspecto psicológico que en el biológico. Confiemos que la bendición papal sea extensiva a todas las especies animales y que el nuevo Papa recuerde al Santo cuyo nombre ha acogido.
Aníbal Vallejo Rendón
EL MUNDO, martes 12 de marzo de 2013
En una citación injustificadamente tardía luego de un año de no reunirla, la alcaldía de Medellín a través de la Secretaría de Medio Ambiente convocó públicamente para la conformación de la Junta Defensora de Animales. Juntas que tienen una larga historia en un país sin memoria y que ha ido perdiendo toda una tradición legislativa en el campo de la protección animal.
Por el Decreto No. 261 del 25 de octubre de 1929 a la entonces Sociedad Protectora de Animales (creada en el año de 1917) se le dio el carácter de departamental. Por Decreto No. 262 el entonces gobernador Camilo C. Restrepo y su secretario de gobierno Miguel Moreno J. se determinó que: artículo 2º. “los alcaldes de cada municipio nombrarán Juntas Directivas Municipales, las cuales presidirán, compuestas igualmente de cinco miembros principales y cinco suplentes, ad honorem, nombrados por el término de un año”.
Posteriores normas municipales y departamentales volvieron a regular la convivencia con los animales. En julio de 1950 por el decreto 564 bis, se volvió sobre el tema: artículo 4º. “Los alcaldes de cada municipio nombrarán Juntas Directivas Municipales, las cuales presidirán, compuestas igualmente de cinco miembros principales, y cinco suplentes, ad honorem, nombr
www.elmundo.com.co
EL MUNDO, martes 26 de Febrero de 2013
Aníbal Vallejo Rendón
Algo preocupante tiene que estar pasando con las corridas de toros. Eso de que el periódico EL MUNDO (que generosamente acoge esta columna) haya pasado de 8 páginas a 3 lo que antes era el suplemento taurino, tiene su significado. Eso de que el cronista taurino del periódico allá en La Ayurá se haya trasladado para un diario capitalino, tiene su significado. Eso de que la pauta publicitaria dentro del ruedo y en los medios impresos se haya disminuido, tiene su significado. Eso de que los condumios ofrecidos por instituciones oficiales hayan desaparecido, tiene su significado. Eso de que el Centro de Espectáculos no presente el lleno esperado, tiene su significado. Eso de que en una sola corrida (la 4ª de abono) se hayan presentado cinco incidentes trágicos y el subalterno “Monaguillo” quien se estaba despidiendo de su oficio haya terminado hospitalizado con graves heridas, tiene su significado. Eso de que en los tendidos altos se haya armado una pelea, tiene su significado. Eso de que UNE desune y separa a taurinos y anti taurinos, tiene su significado. Eso de que los ejemplares de la ganadería La Carolina no dieron el juego esperado, tiene su significado. Eso de que las escasas fuerzas de los “carolinos” los hicieron rodar repetidamente y que el piso del ruedo demasiado blando y resbalozo hizo que tres toreros terminaran su faena descalzos, tiene su significado. Eso de que el llamado matador nacional (ya casi en el olvido) ni siquiera proteste por la posición asumida por el alcalde Petro en Bogotá, tiene su significado. Eso de que el indultado toro “Pitador” de la ganadería La Carolina no se sepa qué pasó y entre los planes de su propietario el ganadero esté “si no lo vendo nos lo comemos en la finca con todos los empleados, con papa, yuca, ensalada y cerveza”, tiene su significado. Eso de que, como lo escribió en su despedida el heredero de Pepe Hillo, “me voy lleno de nostalgia porque con la situación actual de la fiesta, nunca se sabe si habrá mañana”, tiene su significado. Eso de que viejos taurinos, y los no tan viejos, de la crónica y de la afición estén muriendo dejando un sentimiento de tristeza y aflición, tiene su significado. El de la muerte que ronda la vida y nos pone a pensar si se justifican los pseudoargumentos para defender las corridas basados en la ignorancia de la biología, la confusión de la ética y el desprecio de la lógica. Cuando lo que debemos es propugnar por la vida.
www.elmundo.com.co
Anibal Vallejo Rendón
EL MUNDO, Martes 12 de Febrero de 2013
La suerte de varas se fue degenerando en la medida que se comenzó a conceder más atención a castigar al toro que a defender el caballo como que se utilizaron los de desecho antes de enviarlos al matadero. Y eran muchos los que morían en una corrida, teniendo que recurrir a los caballos de los coches que se encontraban cercanos a las plazas para poder dar fin al festejo.
Juan Pedro Domecq, que pertenece a una dinastía de ganaderos de reses bravas que data de 1930, ha publicado el libro Del Toreo a la Bravura en Alianza Editorial. Se introduce en el tema anotando que en el gran número de documentos históricos analizados encuentra un profundo pesimismo, mucho de lo escrito contaba un ayer extraordinario, un hoy decadente y un mañana terminal. Forma de pensar que el criador reconoce encontrar en todas las épocas del toreo para plantear su posición optimista, de esperanza y de ilusión. Dejemos a un lado el optimismo de su mensaje para hacer algunas anotaciones que nos muestran facetas desconocidas para un grueso público que asiste a las corridas.
“El picador tiene que ser buen caballista y sobre todo tener afición, disfrutar picando, que es la única manera de hacerlo bien. Le pido al picador que le pegue a la vaca, me gusta ver que le corre la sangre, porque, si no se le pega no se mide su bravura…“. “Desde mi punto de vista, hay una suerte que está en trance de muerte, que es la suerte de varas. Necesita con urgencia una remodelación profunda, porque hoy en día se ha transformado en una simple carnicería… Si no se cambian sus reglas y normativa, tiene el riesgo de que el propio público demande su desaparición. En la actualidad sólo tiene el sentido y la utilidad de atemperar la embestida del toro para hacer posible el toreo de muleta”. “Cuando se escucha en una plaza el grito. ¡A picar, a picar!, pienso que lo que se grita es: ¡A matar, a matar!, porque de hecho el toro, si se pica de esa manera, sale casi muerto de esa suerte, cuando lo que tiene que hacer el toro para emocionar al público es estar vivo.
Se ha transformado en un simple encontronazo del toro contra una pared, donde lo masacran sin ninguna posibilidad de defensa. Se ha perdido el sentido de lucha: ya no hay dos contendientes, sino uno que domina de forma absoluta y cuya única obligación actual es atender las instrucciones del torero para graduar el castigo según su criterio”. El vaticinio cíclico y repetitivo en el tiempo asegura que la tauromaquia está muriendo y sólo en el pasado fue verdadera y auténtica. Lo estamos constatando en las últimas temporadas.
Aníbal Vallejo Rendón
EL MUNDO, Martes 29 de Enero de 2013
No se sabe siquiera lo que es la corrida de toros. Si es juego, rito, arte, espectáculo, deporte u otra cosa o todo ello a la vez. Y así como puede haber una filosofía del juego, una filosofía del arte, y se puede filosofar sobre los ritos, los espectáculos o los deportes, no puede haber ideas sobre lo que no pertenece a ninguna categoría. Así empieza Francis Wolff a filosofar en su libro Filosofía de las corridas de toros y entra a considerar que lejos de ser una arrogancia antropocéntrica para con el reino animal o una indiferencia cruel ante el sufrimiento, es portadora de una ética coherente y respetuosa de los animales (razonamiento incoherente de lo que es el respeto). Y se lamenta porque si un día se llegaran a prohibir las corridas de toros su consecuente extinción inmediata de la especie animal que es su protagonista privaría a los hombres de esa relación insustituible con los animales.
Algunas opiniones del autor, para ponerse a pensar. Cuando trata de clasificar al toro, ni doméstico ni salvaje, mantenido en una clase de salvajismo domesticado, ni familiar ni extraño, puesto que está a las puertas de la casa, pero no puede acercarse a ella, ni amigo, puesto que se le lidia, ni enemigo, puesto que el hombre se mide con él: es el adversario. Revela el doble sentido de la ética de la corrida. Considerada esta como “encadenamiento audaz de suertes en las que se engaña al animal con astucia y elegancia, se espera de él ante todo la constancia y la franqueza de las embestidas…” No se puede negar que ese engaño va acompañado de dos tercios dedicados a disminuirlo físicamente. Y que lo que se espera de él es una cualidad de los seres humanos y no de los animales. “La bravura es en la naturaleza del toro lo que su aculturación por el hombre ha hecho de ella. Debemos dejarlo vivir en paz, guardado por nosotros lejos de nosotros, mantenido cerca de nosotros y con la mayor desconfianza de nosotros”. “Antes de la lidia, el toro debe estar puro (limpio)… nunca debe haber sido afrontado, so pena de haberse vuelto inabordable… lo recuerda todo”. ¡Cómo no va a recordar la maldad del hombre que lo lleva a la tortura con engaño! Unos minutos frente a una capa o una muleta en su infancia bastarían para hacerles comprender dónde y cómo se mantiene el hombre tras los engaños y volverlos inengañables en la plaza unos años después. “Es digno de respeto: su vida debe haber sido libre, su muerte debe ser digna”. Muerte indigna, precedida de la disminución física con la puya y las banderillas sangrantes en medio del jolgorio de un público sediento. No se entiende eso del respeto que se le debe tener al animal cuando se censura hacerlo chocar contra la barrera, tirarle de la cola, darle patadas, cubrirlo con un engaño, golpearle con el estoque simulado. En fin, pero sí se acepta puyarlo, punzarlo, chuzarlo, banderillarlo, sangrarlo, matarlo. Terminemos con esta cita cuando el autor dice que se ha esforzado por evitar la jerigonza:“un hombre afronta, en un combate injusto pero leal, un animal que no es un animal como él, pero que, como él, es un animal”. ¿Engaño?
www.elmundo.com.co
Aníbal Vallejo Rendón
EL MUNDO, MARTES 15 DE ENERO DE 2013
Últimamente se ha discutido sobre las corridas de toros incruentas lo cual ha generado opiniones encontradas. Como las puede generar el hablar de una dieta alimenticia incruenta. El premio nobel de física Albert Einstein (1879-1955) dijo que: “nada beneficiará más a la salud humana que la evolución hacia una dieta vegetariana”. Junto al concepto de dieta vegetariana, que afirma que lo que se debe comer (alimentos vegetales) para conseguir un fin (dar vigor, salud y viveza al cuerpo y al espíritu) se ha ido desarrollando otro concepto que manifiesta lo que no se debe comer (lo sangriento) para satisfacer un sentimiento (evitar la crueldad). Se trata de la llamada dieta incruenta.
Términos como cruel, inhumano, insensible, matanza, se encuentran íntimamente relacionados con la sangre derramada en actos violentos. Cruento es sangriento. Incruento es sin derramamiento de sangre. Sanguinario es salvaje, atroz., encarnizado, brutal… Todo lo que se da en los mataderos de animales, eufemísticamente llamados centrales de faenado. Donde los animales son desmembrados y desollados estando aún con signos vitales. Colgados boca abajo y con el cuello seccionado los animales se van desangrando mientras su corazón sigue latiendo y expulsando sangre por la herida. Solo la deformación profesional de los matarifes les permite poder soportar un trabajo tan sanguinario y embrutecedor. El impacto emocional de matar con las propias manos un animal para comerlo es muy fuerte y muchas personas se sienten incapaces de hacerlo. Por ello dicha profesión de matarife es de la que menos aceptación social tiene. Un niño nunca mataría un animal para comer su carne. Sus sentimientos aún no están enmascarados por la desconsideración de muchos adultos hacia seres tan próximos. ¿Quién no guardó en sus recuerdos de la infancia la insistencia de los padres para consumir carne y el hecho traumático e imborrable de la matanza de algún animal cercano? Si se quiere educar por el respeto a la vida no estaría mal que a los niños se les permitiera conocer de dónde viene lo que comen y por dónde ha tenido que pasar esa víctima animal despresada en su plato.
(Para mayor información consultar ¿Carne? ¡No, gracias! Frederic Vinyes, Océano Ambar)