El secretario Privado de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Jorge Rojas, manifestó que la Administración Distrital no conoce oficialmente un comunicado de la Corte Constitucional sobre las corridas de toros y recordó que en el caso de la capital el alcalde Gustavo Petro no ha prohibido esta actividad.
“El alcalde no ha prohibido las corridas de toros, ha rescindido un contrato que había con unos particulares para usar una plaza de bien público de la ciudad a servicio de las corridas de toros”, aseguró Rojas.
Indicó que la Plaza La Santamaría hoy es un espacio cultural donde se están congregando niños, artistas y músicos en torno al arte.
“Así se va seguir utilizando, se van a seguir realizando actividades de este tipo en la Plaza La Santamaría. El Consejo de Estado le dio la razón al alcalde cuando dijo que podía rescindir el contrato, es decir que en este momento no existe ningún contrato con particulares para ningún uso”, manifestó el secretario Privado.
El funcionario reiteró que en este momento la Plaza es un bien público al servicio de la ciudad.
Por último sostuvo que el Plan de Desarrollo ya le dio un uso y objeto a este espacio, “además el Plan de Ordenamiento Territorial ratifica que es un bien común para la cultura pensada desde el arte, la música y la poesía”.
www,elespectador.com
POR JUAN CARLOS VALENCIA GIL | Publicado el 15 de octubre de 2012
La gata Princesa acompañó a sus amos hasta que quedó preñada. Ahí, les estorbó y la abandonaron. Fue la hipótesis que se manejó en Castilla. Ahora, ella y sus seis cachorros están vivos y felices, gracias a Gloria Roldán Montoya , comerciante de este barrio del noroccidente de Medellín, y al Escuadrón Anticrueldad Animal de la Policía.
Es inmenso el cariño que siente Gloria por los animales. “Mi mamá me enseñó que animales, niños y ancianos son dignos de respeto y consideración”, dice la mujer de 69 años.
Y con actos demuestra sus palabras. Vive con 12 perros y 12 gatos, todos recogidos en la calle. Menciona a Lucas, Yogo Yogo, Carl, Cara, Ágata, Luna, Samuel, Lola y Teo, entre los caninos, y a Manolo, Precioso, Hermoso, Tobita, Flow, Caramelo, Niña, Muñeca y Paco, entre los felinos.
Princesa deambuló por calles y tejados hasta que parió en la terraza de Gloria, entre un montón de tablas.
La mujer bajó a la felina y los hijos para su casa y llamó a la línea 123, donde le remitieron el caso al Escuadrón Anticrueldad Animal.
En la mañana del pasado lunes, el subintendente Diego León Marín Zapata , líder del escuadrón, recibió el reporte y acudió al negocio de ella, en la calle 95 con carrera 68.
Con delicadeza, el uniformado cogió los animales, los metió a un guacal y, en la camioneta de la Policía Ambiental, los llevó al Centro de Bienestar Animal La Perla, donde esperan un amo que los adopte y los quiera.
Pionero en Colombia
Mientras atendía a Princesa, vecinos y curiosos se acercaron y él les explicó que el escuadrón protege y rescata animales domésticos en situaciones de emergencia.
Es así como, desde diciembre de 2009, cuando empezó a funcionar, ha atendido 2.585 casos de perros, gatos, caballos y hasta vacas heridos, enfermos, abandonados o en peligro por elementos como cables de alta tensión.
El nacimiento del grupo quedó consignado en el Plan de Desarrollo 2008-2011, del exalcalde Alonso Salazar Jaramillo, por iniciativa del concejal y defensor de animales, Álvaro Múnera Builes, y como parte de la política animalista de la Alcaldía, que también componen La Perla, los chips de identificación para mascotas y que, para el transporte de escombros, cambió 231 zorras o coches con caballos, por motocarros.
Múnera indica que el escuadrón es pionero en el país. “En Bogotá lo copiaron pero no tienen infraestructura animalista”, apunta. Se refiere a que los policías de Medellín llevan los animales a La Perla, en el corregimiento Altavista y, si están heridos, al Centro de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES, en la loma El Escobero, de Envigado.
Tomó la idea de la Policía estadounidense y sus prácticas en ciudades como Miami y Nueva York. Sin embargo, destaca que el equipo de Medellín tiene mejor dotación.
Dos agentes del Grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá están disponibles para responder a los llamados.
Solamente en Medellín
El intendente John Alexánder Gil Espinosa , uno de los integrantes, detalla que el escuadrón actúa únicamente en Medellín. En su labor cuenta con una camioneta, botiquín, guantes, gel antibacterial, tapabocas y nasas para atrapar felinos.
Si se trata de un animal silvestre, no acude el escuadrón sino el Grupo de Protección Ambiental y Ecológica, que sí actúa en todo el Aburrá y apoya tareas de control del Área Metropolitana y Corantioquia, las autoridades ambientales. Fuera de la zona lo hacen otros departamentos de Policía, por el Estatuto Nacional de Protección de los Animales (Ley 84 de 1989).
La oficina de la Policía Ambiental queda en el edificio Nuevo Centro La Alpujarra, cerca de Plaza Mayor. Allí, todo el día entran llamadas provenientes del 123 o del 262 36 87, su teléfono.
Los uniformados priorizan, de acuerdo con la gravedad de los casos. En 2010, en un hecho muy sonado rescataron una perrita que estaba atrapada junto a una columna del metro.
Y, aunque a veces los ciudadanos se enojan cuando los policías incautan un perro potencialmente peligroso que atacó a otro animal, el escuadrón sigue trabajando con la convicción de que la vida de todos los seres es lo principal.
Generar estrategias de difusión y la participación ciudadana son los retos para la Universidad Autónoma de Aguascalientes tras ser galardonada con el Premio al Mérito Ambiental en Educación Formal, comentó Lizbeth Sagols, investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien manifestó que la UAA es referente en el desarrollo de proyectos ecológicos: entre instituciones de educación superior: “si van a la UNAM y nos ayudan un poco, sería muy bueno”.
Al respecto, comentó que es necesario formar personas críticas y conscientes de su responsabilidad ante la vida desde la educación básica, pues la interacción entre animales, plantas, minerales, permite la existencia misma. De tal forma que es necesario erradicar el antropocentrismo, pues los humanos somos seres diferentes, conscientes, por lo tanto responsables del mundo.
La catedrática, quien ofreció una conferencia magistral durante las Jornadas de Bioética de la Autónoma de Aguascalientes, explicó que la naturaleza cuenta con sus propios mecanismos de control, pero los humanos han preservado su existencia a través de la tecnología, superando diversos embates ambientales. Sin embargo, ese avance no se ha demostrado en lo social. Puntualizó que existen necesidades básicas, por lo que se requiere consumir energía, trasladarse, comer, vestirse y desechar basura, pero la sobrepoblación ha llevado al desgaste ambiental a otros niveles, por lo que se debe educar a los jóvenes a considerar perspectivas diferentes a la idea de “nacer, crecer y multiplicarse”.
De esta forma, externó que se requieren programas educativos multidisciplinarios de convencimiento para los jóvenes, así como producir políticas públicas de premiación, a través de las cuales la población considere posibles beneficios para sí y para los demás por medio del consumo y la reproducción sexual razonable.
Lizbeth Sagols es especialista en bioética y está adscrita al Sistema Nacional de Investigadores nivel II. Ha obtenido distinciones como la medalla Gabino Barreda, ha sido profesora invitada en la Universidad París 7 y becada en varias ocasiones por el gobierno francés para realizar investigaciones en la fundación Maison des sciences de l’homme.
http://www.lja.mx
La Jornada Aguascalientes Mx
Primero fueron los mocos verdes. Luego, un constante y visible ahogamiento. Se llamaba Luna, tenía tres meses, llevaba apenas dos días en la casa de su nueva dueña, Sulay Cortés. Y en cuestión de un par de semanas moriría en una clínica veterinaria, tras recibir la eutanasia.
En ese corto período, la cachorrita labrador se convirtió en la nieta de una familia sin nietos, en la sobrina de una familia sin sobrinos y en la hija de Sulay, quien la había recibido como regalo de un buen amigo para ayudarla a superar una decepción amorosa que la había devastado emocionalmente.
Bogotá está viviendo un drama silencioso, que afecta tanto a las mascotas como a sus incautos compradores. Semana a semana, decenas de perros son comprados en almacenes —mal llamados “veterinarias”— ubicados en su mayoría sobre la avenida Caracas o en plazas de mercado.
Los futuros propietarios llegan allí a adquirir cachorros de todas las razas, sin ningún tipo de certificado —más allá de una simple vacuna—, para luego tener que invertir cuantiosos recursos económicos y emocionales por cuenta de las complicadas enfermedades que las mascotas padecen.
Las denuncias abundan —ante la Asociación Defensora de Animales (ADA), AnimaNaturalis Internacional y la Policía Ambiental— sin que nada se pueda hacer.
Según Milton Acosta, médico veterinario de ADA, el mal manejo que estas tiendas le están dando a la fauna doméstica las está convirtiendo en un caldo de cultivo para enfermedades parasitarias y virales, como el moquillo y la parvovirosis, ambas agresivas y letales.
“En estas tiendas estamos evidenciando el hacinamiento de animales. Además, no cuentan con especialistas veterinarios y su único afán es comercializar y ganar dinero”, asegura Acosta.
Sulay Cortés evidenció esta situación de primera mano. Cuando Luna comenzó a presentar una intensa tembladera en las patas, su ama la llevó a la Caracas con 53, donde su amigo la había comprado. Allí le dijeron que la tratarían. Luna pasó tres noches en ese lugar.
A esas alturas, es probable que la perrita ya tuviera moquillo, según le explicaron días después los veterinarios. Sin embargo, “los señores de la tienda pusieron a Luna a dormir con el resto de perros que estaban en venta”.
“Lo principal es que los lugares de ventas (de fauna doméstica) deberían separar a los animales en venta de aquellos a los que atienden, pues se contamina a los cachorros”, asegura Juan Guillermo Rubio, veterinario adscrito a la Secretaría de Salud y empleado del centro Zoonosis, único centro de manejo animal que tiene el Distrito y que ha sido duramente cuestionado en el pasado por el trato que allí les dan a los animales.
La regulación de la venta de estas mascotas está en pañales en el país y en la ciudad. Los almacenes están obligados a mantener ciertos estándares de salubridad —controlados por el Hospital de Chapinero, en el caso de la Caracas—, pero si los incumplen, no existe un lugar en la ciudad a donde llevar a los animales incautados. Adicionalmente, las autoridades han identificado que muchos de estos animales provienen de criaderos piratas —está prohibido criar animales en el perímetro urbano—, sin embargo, no hay normas que permitan a la policía realizar allanamientos.
El Espectador intentó averiguar en varios establecimientos el lugar de origen de los cachorros, pero la información fue negada. “Si le decimos de dónde vienen, mataríamos la gallinita de los huevos de oro”, declaró un vendedor.
“El problema es que la comercialización y cría de estos animales no es un delito, es una contravención. Eso nos tiene con las manos atadas”, asegura la capitán Julie Paola Reyes, de la Policía Ambiental.
El resto de entidades asegura lo mismo. En Bogotá, nadie sabe quién se debe hacer cargo de estos establecimientos. Tampoco hay mecanismos para velar por el cumplimiento de la Declaración Universal de Naciones Unidas sobre Bienestar Animal, firmada en 2008 por el Estado colombiano. Según esta declaración, los animales no deben sufrir hambre, sed, incomodidad, enfermedad, angustia ni miedo, y deben ser libres de expresar sus comportamientos naturales.
Basta con una pasada por estas tiendas o plazas de mercado, donde al año se comercializan 12.000 animales, según Andrea Padilla, de AnimaNaturalis, para darse cuenta de que esta convención es un saludo a la bandera.
El alcalde Gustavo Petro ha anunciado que transformará las políticas de bienestar animal en Bogotá, pero, a la fecha, la Secretaría de Ambiente sigue sin firmar el sonado decreto que formalizaría esta política y crearía un Centro de Bienestar Animal, para el cual ya hay aprobados $4.800 millones.
Entre tanto, decenas de bogotanos están teniendo que enterrar, sin alternativas, a sus pequeñas mascotas (salvar a Luna, por ejemplo, le costaba a Sulay Cortés más de dos millones de pesos).
Como Cortés, ahora muchos bogotanos comprenden que son parte de un problema al alimentar un mercado irregular que comercializa la vida de los animales. Y muchos eligen hoy por otra opción: adoptar a uno de los más de 4.000 perros y gatos que son abandonados cada año en Bogotá.
Las cifras corroboran lo que es un hecho evidente: el perro es el preferido entre las personas que suelen tener animales en el hogar.
Según una encuesta adelantada por la firma GfK, ocho de cada diez latinoamericanos con mascota eligen al perro.
En Colombia, también gana con contundencia: del 29 por ciento de la población que tiene una mascota, el 80 por ciento eligió un canino.
Por ciudades, en Medellín y Barranquilla, el 86 por ciento tiene un perro, en Bogotá el dato fue del 80 por ciento y en Cali del 74.
En segundo lugar de la encuesta, a nivel latinoamericano, está el gato, con un 22 por ciento, seguido de los pájaros, con 11 por ciento y los peces registran 5 por ciento.
En Bogotá, 37 por ciento conviven con un gato, en Cali 35, Medellín 17 y Barranquilla un 11. Colombia está entre los países de la región que menos mascotas reporta.
REDACCIÓN VIDA DE HOY
Madrid, España.- Algunos animales pueden llegar a morir de miedo, y no sólo en un sentido figurado. Las libélulas sufren un considerable grado de estrés con la sola presencia de un pez u otro insecto depredador en su entorno, una tensión que incluso puede llevarles hasta la muerte, aunque estén físicamente separadas de su potencial atacante.
Lo concluye un estudio de Universidad de Toronto (UT) en Canadá, publicado en la revista 'Ecology'. Sus expertos han descubierto que " la respuesta de los animales a condiciones estresantes, ya sea debido a depredadores u a otros factores naturales o causados por otros agentes, genera un riesgo mayor de muerte".
Los estudiosos criaron dentro de un acuario a una serie de larvas de libélulas (Leucorrhinia intacta) y otro grupo de depredadores, separados de modo que los gusanos del insecto podían ver y oler a sus enemigos, pero estaban fuera del alcance de aquellos.
Las larvas sometidas a este estrés tuvieron un índice de supervivencia entre 2.5 y 4.3 veces menor que aquellas que no fueron expuestas a sus depredadores.
Los expertos de la UT también expusieron a libélulas jóvenes a la presencia de un depredador. Un 11 por ciento de los insectos estresados murió durante la metamorfosis hacia su etapa adulta o no pudieron completarla con éxito; en aquellas que no soportaron esta presión el porcentaje de muertes fue de sólo un 2 por ciento.
Según una de las autoras de la investigación, la profesora de Ciencias Biológicas Shannon McCauley, "el estrés puede ser muy útil, desvía energía desde funciones de mantenimiento a largo plazo, como el crecimiento o las funciones inmunológicas, hacia actividades que pueden salvar la vida en el corto plazo, como evitar ser consumido por un depredador”.
No obstante, de acuerdo a McCauley "las respuestas al estrés pueden tener un coste muy alto para los animales, afectando su capacidad para combatir otras amenazas en el ambiente y haciéndolos más vulnerables a otros factores de mortandad como las enfermedades, los parásitos o la desnutrición".
EL PODER DEL SUSTO
Los depredadores no solo reducen las poblaciones de sus presas al matarlas y alimentarse de ellas, sino también asustándolas. El miedo que provocan en sus víctimas, sin que haya siquiera un contacto directo, hace que las presas reduzcan su descendencia, según una investigación efectuada con gorriones en libertad.
Aunque no haya gatos, otras aves u otros depredadores cerca, si los gorriones perciben que pueden ser cazados disminuyen su cantidad de crías hasta en un 40 por ciento al cabo de un año, según han observado investigadores de la Universidad de Ontario Occidental (UWO, por sus siglas inglesas), en Canadá.
“Es la primera vez que se observa que el miedo, de manera aislada, afecta el nacimiento y la supervivencia de poblaciones silvestres”, ha explicado al servicio de noticias científicas SINC la experta en ornitología Liana Zanette, autora del trabajo e investigadora del departamento de Biología de la UWO.
Los investigadores canadienses protegieron a poblaciones de gorriones libres, mediante redes y vallas electrificadas, para que los depredadores no las atacaran.
Después, mediante unos altavoces que sonaron cada pocos minutos durante todo el día durante los 130 días de la época de cría, simularon los sonidos de depredadores acercándose, en algunos grupos de pájaros. Otros gorriones escucharon sonidos que no representaban ningún riesgo o amenaza inminente.
“Las aves que escucharon los sonidos de los depredadores pusieron menos huevos, situaron los nidos en lugares más aislados para reducir las posibilidades de que los enemigos los encontraran y efectuaron menos viajes para conseguir comida, lo que ponía en desventaja a sus crías”, ha señalado la autora.
Pájaros insectívoros, mantis religiosas, arácnidos. Son algunos de los enemigos naturales de los saltamontes (Melanoplus femurrubrum) que habitan en las praderas de América del Norte.
Un equipo de expertos de las universidades de Yale (EU) y Hebrea de Jerusalén (Israel), dirigidos por el doctor Dror Hawlena, ha comprobado que “la sensación de riesgo de los saltamontes estresados influye en la descomposición de sus cuerpos cuando fallecen, sometiendo su organismo a cambios metabólicos y químicos que alteran los procesos del ecosistema”.
Los investigadores reprodujeron el ecosistema natural de los saltamontes en cajas, dentro de las cuales pegaron partes de la boca de algunas arañas depredadoras, para que los insectos percibieran el riesgo sin estar expuestos a ser comidos.
ROEDORES ANTE FELINOS
Cuando los saltamontes murieron, los científicos los dejaron descomponerse y estudiaron su proceso de descomposición en el que intervienen las bacterias, comprobando que se ralentizaba la conversión del carbono de su organismo muerto en el carbono inorgánico o minerales de los que se alimentan las plantas.
Los científicos también están investigando uno de los miedos de los animales más conocidos, y que ha sido caricaturizado magistralmente por los famosos comics y animaciones de Tom y Jerry: el inexcusable pavor que le tienen los ratones a los gatos.
Científicos de Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL, por sus siglas en inglés), en Monterotondo (Italia), y de la farmacéutica GlaxoSmithKline en Verona (Italia), han identificado en ratones no sólo la parte del cerebro, sino el tipo específico de neuronas que determinan cómo será la reacción de estos animales ante un estímulo que les atemorice.
Para medir esta sensación en un grupo de animales de laboratorio, los científicos les entrenaron para asociar un sonido a un 'shock' desagradable. Así, cuando los ratones escuchaban ese determinado sonido, se paralizaban de terror.
Cuando los expertos inhibieron una serie de neuronas situadas en la región cerebral de la amígdala y responsables de la respuesta al miedo, al inyectar a los roedores un fármaco denominado atropina, "no fue sorprendente ver que los ratones dejaron de paralizarse”, ha explicado el investigador Cornelius Gross, líder de este estudio en el EMBL.
Un efecto similar han obtenido científicos japoneses de la Universidad de Tokio, que han conseguido que algunos ratones no tengan miedo a los gatos, al modificar los genes de los roedores relacionados con el olfato, de modo que su nariz no detecte el olor de los animales que se los quieren comer.
Con las alarmas del miedo desconectadas en el cerebro, estos roedores son capaces de acercarse a un enemigo natural sin ningún temor. En lugar de huir o simular estar muertos, los ratones con sus genes modificados siguieron con sus actividades normales al enfrentarse a un felino.
"Los ratones les tienen terror a los gatos por naturaleza y, en general, entran en pánico o escapan si olfatean uno. Pero aquellos ratones a los que se les habían anulado ciertas células nasales, con técnicas de ingeniería genética, no mostraron ningún temor. Al eliminarles los receptores específicos para sentir ese aroma, los ratones nunca sienten miedo ante un gato”, ha explicado el director del grupo de investigación, Ko Kobayakawa.
DESTACADOS:
* Expertos de la Universidad canadiense de Toronto expusieron a libélulas jóvenes a la presencia de un depredador. Un 11 por ciento de los insectos estresados murió durante la metamorfosis hacia su etapa adulta; en aquellos que no soportaron esta presión el porcentaje de muertes fue de sólo un 2 por ciento.
* Aunque no haya gatos, otras aves u otros depredadores cerca, si los gorriones perciben que pueden ser cazados disminuyen su cantidad de crías hasta en un 40 por ciento al cabo de un año, según han observado investigadores de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá.
* La sensación de riesgo de los saltamontes estresados influye en la descomposición de su cuerpo al morir, sometiéndolo a cambios metabólicos y químicos que alteran el ecosistema, según el doctor Dror Hawlena, que dirige a un grupo expertos de las universidades de Yale (EU) y Hebrea de Jerusalén (Israel).
El neurocientífico canadiense Philip Low, ganó prominencia en la prensa científica después de presentar un proyecto con el físico Stephen Hawking, de 70 años. Low quiere ayudar a Hawking, que está completamente paralizado desde hace 40 años a causa de una enfermedad degenerativa, y es por ese motivo que sólo puede comunicarse con la mente. Los resultados del estudio fueron revelados el sábado pasado en una conferencia en Cambridge. Sin embargo, el propósito principal de la reunión era otro. En ella, los neurocientíficos de todo el mundo firmaron una petición afirmando que todos los mamíferos, aves y otras criaturas, incluyendo pulpos; tienen conciencia. Stephen Hawking estuvo presente en la cena de la firma del manifiesto como invitado de honor.Philip Low: “Todos los mamíferos y pájaros tienen conciencia”.Low es un investigador de la Universidad de Stanford y de MIT (Massachusetts Institute of Technology), ambos lugares se encuentran en los Estados Unidos. Él y 25 investigadores más creen que las estructuras cerebrales que producen la conciencia en los seres humanos también existen en los animales. "Las áreas cerebrales que nos distinguen de otros animales no son los que producen la conciencia", dice Low, que concedió la siguiente entrevista a una página web:
Entrevistador: Los estudios sobre el comportamiento animal han afirmado que varios animales tienen cierto grado de conciencia. ¿Qué dice la neurociencia al respecto?
Low: Descubrimos que las estructuras que nos distinguen de otros animales, tales como el córtex cerebral, no son responsables de la manifestación de la conciencia. En pocas palabras, si el resto del cerebro es responsable de la conciencia y esas estructuras son semejantes entre seres humanos y otros animales, como mamíferos y aves, llegamos a la conclusión de que estos animales también son conscientes.
Entrevistador: ¿Qué animales tienen conciencia?
Low: Sabemos que todos los mamíferos, todas las aves y muchas otras criaturas, como el pulpo, cuentan con las estructuras nerviosas que producen la conciencia. Esto significa que estos animales sufren. Es una verdad incómoda: siempre era fácil decir que los animales no tienen conciencia. Ahora tenemos un grupo de neurocientíficos respetados que estudian el fenómeno de la conciencia, el comportamiento animal, la red neuronal, la anatomía y la genética del cerebro. Ya no se puede decir que no lo sabíamos.
Entrevistador: ¿Es posible medir la similitud entre la conciencia de los mamíferos y las aves y la de los seres humanos?
Low: Esta pregunta se ha dejado abierta en el manifiesto. No tenemos un indicador, dada la naturaleza de nuestro enfoque. Sabemos que hay diferentes tipos de conciencia. Podemos decir, sin embargo, que la capacidad de sentir dolor y placer en los mamíferos y los seres humanos es muy similar.
Entrevistador: ¿Qué tipo de comportamiento animal apoya la idea de que tienen conciencia?
Low: Cuando un perro tiene miedo o siente dolor o felicidad al ver a su dueño, son activadas en su cerebro estructuras similares a las que se activan en los seres humanos cuando mostramos miedo, dolor y placer. Un comportamiento muy importante es el auto-reconocimiento en el espejo. De entre los animales que pueden hacerlo, además de los humanos, se encuentran los delfines, chimpancés, bonobos, los perros y una especie de ave llamada pica-pica.
Entrevistador: ¿Qué beneficios podrían surgir a partir del entendimiento de la conciencia en los animales?
Low: Aquí hay una cierta ironía. Gastamos mucho dinero tratando de encontrar vida inteligente fuera del planeta mientras estamos aquí; rodeados de inteligencia consciente en el propio planeta. Si tenemos en cuenta que un pulpo - que cuenta con 500 millones de neuronas (los seres humanos tenemos 100 billones) - consigue producir conciencia, estamos mucho más cerca de producir una conciencia sintética de lo que pensábamos. Es mucho más fácil producir un modelo con 500 millones de neuronas que de 100 billones. Es decir que estos modelos sintéticos pueden ser más fáciles ahora
.Entrevistador: ¿Cuál es la ambición del manifiesto? ¿Los neurocientíficos se han convertido en militantes del movimiento por los derechos de los animales?
Low: Se trata de un asunto delicado. Nuestro papel como científicos no es decir lo que la sociedad debe hacer, pero hacemos público lo que descubrimos. La sociedad ahora tendrá una discusión sobre lo que está sucediendo y podrá decidir si formular nuevas leyes, realizar más investigaciones para entender la conciencia de los animales o protegerlos de alguna manera. Nuestro papel es dar a conocer los datos
.Entrevistador: ¿Las conclusiones del manifiesto tuvieron algún impacto en su comportamiento?
Low: Creo que voy a hacerme vegetariano. Es imposible no sentirse tocado por esta nueva percepción sobre los animales, en especial acerca de su experiencia del sufrimiento. Va a ser difícil, pues me encanta el queso.
Entrevistador: ¿Qué puede cambiar con el impacto de este descubrimiento?
Low: Los datos son perturbadores, pero muy importantes. A la larga, creo que la sociedad va a depender menos de los animales. Será mejor para todos. Déjeme darle un ejemplo. El mundo gasta 20 billones de dólares al año matando a 100 millones de animales vertebrados en investigaciones médicas. La probabilidad de que un fármaco provinente de esos estudios sea eficaz en seres humanos es del 6%. Es una pésima probabilidad. Un primer paso consiste en desarrollar procedimientos no invasivos. No creo que sea necesario quitar vidas para estudiar la vida. Creo que tenemos que apelar a nuestro propio ingenio y desarrollar mejores tecnologías que respeten la vida de los animales. Tenemos que poner la tecnología en una posición en la que sirva a nuestros ideales, en lugar de competir con ellos.
www.animanaturalis.org
Domingo, 29 de julio de 2012
La medida fue recomendada por el Comité Permanente de la CITES debido a la falta de leyes nacionales en los países sancionados para implementar las medidas de protección de especies establecidas por este organismo
Foto: GoogleEFE- El organismo que vigila el comercio internacional de especies de flora y fauna amenazadas (CITES) anunció hoy la prohibición a Paraguay y a otros tres países de comercializar 35.000 especies de animales y plantas, a menos que en dos meses legisle de manera eficaz en esta materia.La medida fue recomendada por el Comité Permanente de la CITES, que concluyó hoy una semana de reuniones en Ginebra, a todo el resto de sus países miembros (175 en total) debido a la falta de leyes nacionales en los países sancionados para implementar las medidas de protección de especies establecidas por la CITES.Junto con Paraguay han sido objeto de esa decisión Comoros, Guinea-Bissau y Ruanda, a los que, sin embargo, se ha dado un plazo de sesenta días para informar al organismo de algún progreso concreto en la presentación de una legislación para su aprobación en los parlamentos o a nivel ministerial.De no ser así, la prohibición entrará en vigor el 1 de octubre, según un documento que resume las conclusiones de la reunión.Las 35.000 especies de flora y fauna en cuestión se encuentran en tres distintos listados que determinan diversos grados de protección internacional.El 97 % está incluido en dos listas de especies que pueden ser comercializadas bajo ciertas condiciones con las que se busca garantizar una explotación sostenible, mientras que para el 3 % restante está totalmente prohibido el comercio internacional.Entre las especies que destacan en las exportaciones de Paraguay figuran el palo santo, un aceite esencial utilizado en la industria de perfumes, los cactus, las pieles de caimán yacaré, los pequeños reptiles y los loros, según fuentes de la CITES.En el encuentro entre expertos y delegados de Gobiernos en Ginebra sonó también la alarma por el fuerte aumento de la caza furtiva de elefantes para extraerles los colmillos y de rinocerontes para hacer lo mismo con su cuerno."Estamos en un momento crítico y el riesgo de perder biodiversidad, oportunidades de trabajo y recursos en general es alto", advirtió el presidente del Comité Permanente de la CITES, Oystein Storkersen, al presentar a la prensa los resultados de las sesiones.Recordó que al menos 1.000 millones de personas dependen directamente del uso sostenible de los recursos naturales para su alimentación y comercio.En el caso del marfil, su comercio está totalmente prohibido, pero tiene un mercado ilegal en constante expansión, principalmente en Asia, donde China y Tailandia surgen como los principales países de destino.Storkersen sostuvo que en los últimos tres años, el aumento del tráfico de marfil ha sido mayor que en los últimos diez años.Esta situación, añadió, ha llevado a la CITES a plantear la creación de un banco de ADN para que, cuando haya un decomiso, pueda determinarse el origen del marfil, que en países de origen, como Sudáfrica, está causando un nivel de violencia que llega al asesinato repetido de guardabosques.En cuanto al cuerno de rinoceronte, cuyo comercio ilegal se ha disparado por sus supuestas virtudes afrodisiacas y como droga recreativa, Storkersen dijo que se están formando poderosas mafias para traficar con este producto, que puede alcanzar un precio de hasta 200.000 dólares por pieza en los mercados occidentales."Su precio es similar al del kilo de cocaína", comentó Storkensen, quien destacó el desequilibrio entre las duras penas de cárcel que afrontan los narcotraficantes y las multas menores que han de pagar los contrabandistas de cuerno de rinoceronte."Necesitamos acciones más fuertes por parte de los países que son el mercado de estos productos", concluyó el presidente del Comité Permanente de la CITES.
Sábado 14 Julio 2012
Proteger a los animales dejó de ser una actividad caritativa y se convirtió en bandera política con efectos jurídicos tangibles. Hace dos semanas el Consejo de Estado reconoció en un fallo que los animales eran titulares de derechos y, días después, el Tribunal de Cundinamarca revocó un permiso que tenía el científico Manuel Elkin Patarroyo para experimentar con 'monos nocturnos'. Estas dos victorias del movimiento animalista en Colombia se suman a una larga cadena de reivindicaciones.
La sentencia del alto tribunal marcó un antes y un después en la defensa de los animales pues les dio características jurídicas reservadas para las personas. Para Ángela Maldonado, directora de la Fundación Entrópika -que le ganó la demanda a Patarroyo-, "lo que está pasando es muestra de que la sociedad civil pasó de la queja a la acción", dice. El insistente cabildeo de las organizaciones animalistas también comenzó a dar resultados en el Congreso. En este momento hay siete proyectos de ley que buscan proteger los derechos de los animales en el Legislativo. Todos son promovidos por la 'bancada animalista' liderada por el senador liberal Camilo Sánchez y a la que pertenece Jorge Londoño, del Partido Verde, y representantes como Augusto Posada, de La U, y Hernando Padauí, de Cambio Radical.
Estas acciones políticas también han tenido repercusiones en los gobiernos locales. El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, suspendió el contrato de la plaza de toros La Santamaría y se comprometió a acabar con el sacrificio de perros y gatos que recogen de la calle. El concejal de Progresistas Roberto Sáenz promueve un acuerdo para prohibir la venta de mascotas en plazas de mercado y la creación de un centro de protección animal, entre otras iniciativas.
Pero la pionera fue Medellín. Hoy esa ciudad, reconocida en el mundo como una de las más avanzadas, cuenta con el centro de bienestar La Perla, que recoge cachorros y hembras gestantes. Allí, los mantienen hasta que encuentran un hogar. El gobierno además destina dinero del presupuesto para mantener el Escuadrón Anticrueldad Animal de la Policía, entre otros programas.
La historia de estas conquistas es de vieja data. En la capital antioqueña ambientalistas y animalistas, recogieron las banderas de Aníbal Vallejo (hermano del escritor Fernando Vallejo) y su esposa Nora, quienes fueron durante muchos años una voz solitaria por los animales maltratados. Su clamor fue oído. Durante el gobierno de Alonso Salazar, la ciudad sacó de circulación 280 vehículos de tracción animal (zorras) y el alcalde Aníbal Gaviria incluyó en su plan de gobierno el concepto de población animal. Desde hace tres años, ese municipio no le da permiso a los circos que usan animales. El entusiasmo ha sido tal que en el Concejo de Medellín los animales tienen representación: Álvaro Múnera, un extorero (El Pilarico) que abjuró de su pasado y se convirtió en uno de los más importantes críticos de la tauromaquia.
Actualmente hay más de 30 organizaciones que trabajan coordinadamente a pesar de sus diferencias. Los líderes, en su mayoría, son vegetarianos. Y sus causas riñen no solo con los taurófilos, sino también con los amos descuidados, la industria de comestibles, el tráfico de especies silvestres, la experimentación científica y la explotación de animales.
"Estamos convencidos de que una sociedad que se plantee un trato ético hacia los animales está más preparada para asumir el respeto a la vida del ser humano", dice Andrea Padilla, vocera de AnimaNaturalis, una de las organizaciones.
La causa que arrancó como un proyecto de beneficencia de las sociedades protectoras de animales hace cerca de 50 años, ha comenzado a lograr impacto político. ¿Hasta dónde llegará la consigna de Fernando Vallejo, quien dijo en una ocasión "los animales son mi prójimo".
Fernando Vallejo
19 ABRIL 2012
La foto impúdica que publicó EL PAÍS el domingo en primera plana del rey Borbón y otro cazador, ambos con escopetas y atrás de ellos el elefante que acababan de matar, me produjo, ¡otra vez!, un sentimiento que en mí se ha vuelto recurrente: asco a la humanidad. Yo he visto de niño las fotos de los decapitados de mi país, en hileras de decenas, y a veces de centenares, de campesinos conservadores o liberales descalzos (pues entonces no tenían ni con qué comprar zapatos) y con las cabezas cortadas a machete y acomodadas a los cuerpos a la buena de Dios: eran las del enfrentamiento entre el partido conservador y el partido liberal colombianos, que a mediados del siglo que acaba de pasar se estaban exterminando en esa guerra civil no declarada que conocimos como la Violencia, así, con mayúscula como se pone en España el “Rey”, y que incendió y devastó el campo de Colombia.
Ninguna de esas fotos me produjo tanto dolor, tanta perturbación como esta del periódico español. Tal vez porque desde niño no quiero a los seres humanos pero sí a los elefantes. O tal vez por lo que enmarca la foto: arriba el nombre del periódico, EL PAÍS, el único que ha llegado ser transnacional en nuestro idioma, pues ni La Nación de Buenos Aires, el diario de los Mitre, con lo grande que fue, lo logró: trascender las fronteras nacionales para ir a los cuatro rumbos del ámbito hispánico, por sobre el mismo mar. Y debajo de EL PAÍS el encabezado, el titular, insulso, banal, perverso: 'El Rey es operado de la cadera al caerse en un safari en Botsuana'.
Es el Rey que se merece España, el país que despeña cabras desde los campanarios
La tragedia era esa, que el Rey con mayúscula se había roto la cadera en un safari, no que acababa de matar a un animal hermoso, inocente, que ningún daño le había hecho. Para EL PAÍS la matanza de animales grandes por diversión en África es un simple safari: para mí es un asesinato. Y adentro del periódico, llenando dos páginas, la crónica banal del percance y otra foto del Rey con el mismo cazador y adelante de ellos dos búfalos que acaban de matar. Un destino habitual para la caza mayor, dice el correspondiente titular. “España es de los países que más trofeos de grandes especies importa de África. Matar un elefante en Botsuana sale por más de 44.000 euros”. Y que “los médicos le han tenido que colocar al Rey una prótesis que sustituye la cabeza del fémur y la zona donde esta se ensambla con la pelvis”, etcétera, en ese tono neutro, imparcial, que es el que le corresponde a un gran periódico.
De entonces acá, en las horas que han pasado, ha venido la condena en las redes sociales de Internet de muchos españoles indignados porque el Rey se está gastando el dinero público en diversiones cuando España pasa por uno de sus peores momentos, o porque la Casa del Rey no le informó al presidente de su viaje, o por razones así. ¿Y es que alguna vez le informó a alguien cuando se iba a Rumanía a cazar osos con Ceausescu? Todavía en 2004, tiempo después de la caída del tirano, seguía yendo a lo mismo. El 12 de octubre de ese año el periódico Romania Libera de Bucarest informó de su cacería en la región rumana de Covasna, al pie de los Cárpatos, en que mató a escopetazos a nueve osos, una osa gestante y un lobo y dejó malheridos de bala a varios otros animales que medio centenar de ojeadores le iban poniendo a su alcance, de suerte que los pudiera abatir sin riesgo alguno. Varios miembros de la policía secreta rumana disfrazados de campesinos e infiltrados entre los ojeadores protegían de los osos y de cuanto peligro se pudiera presentar al distinguido personaje. La cacería o masacre tuvo lugar desde el viernes 8 de octubre al domingo 10 y la organizó la empresa Abies Hunting, experta en safaris. El Rey había llegado al aeropuerto Otopeni de Bucarest en su jet privado, y escoltado por 10 patrullas de la policía y varios vehículos de acompañamiento protocolario se había trasladado a las cabañas que tenía antes Ceausescu para sus cacerías en la región. Los lugareños de Covasna le depararon al Rey español un cálido recibimiento folclórico vestidos con trajes típicos y lo agasajaron con palinca, un aguardiente de ciruela.
Así que lo de matar animales grandes como el elefante y los búfalos de la semana pasada no es cosa nueva: le viene de lejos al Rey. Y se la va a dejar de herencia, junto con un dineral, a su nieto, quien se acaba de herir un pie por andar jugando con escopetas. ¿Qué irá a cazar este niño cuando crezca y le permitan sus padres ir de cacería? ¿Elefantes? ¿Osos? ¿Búfalos? Ya no van a quedar. Para entonces su abuelo habrá acabado con todos. Aunque las posibilidades que tiene el niño en cuestión de reemplazar andando el tiempo a su abuelo en su altísima dignidad son pocas, alguna hay. Estaría perfecto ahí, como fabricado a la medida del puesto. Es el Rey que se merece España, el país que despeña cabras desde los campanarios de sus pueblos para celebrar, con la bendición de la Iglesia, la fiesta del santo patrono.
Fernando Vallejo es escritor. Autor de La virgen de los sicarios, ha ganado el último Premio FIL de la Feria del Libro de Guadalajara.